jueves 20 de mayo de 2010

Consumir frutos secos de forma habitual reduce el colesterol y los triglicéridos


El consumo habitual de frutos secos reduce de forma "significativa" los niveles de colesterol, los triglicéridos y el consiguiente riesgo cardiovascular en aquellas personas que tienen el colesterol más elevado, están más delgadas o siguen una dieta "poco saludable". Así lo revelan los resultados de un estudio dirigido por el Centro de Investigación Biomédica en Red Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn), dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación.

El informe, publicado en la revista Archives of Internal Medicine, ha compilado los datos individuales de 583 personas de ambos sexos que participaron en 25 estudios sobre el consumo de frutos secos en siete países. Tras el análisis de los resultados, los investigadores han afirmado que "todos los frutos secos reducen el colesterol y los triglicéridos de modo similar".

Otra de las conclusiones de la investigación, desarrollada en colaboración con la Universidad de Loma Linda (California), revela que el consumo de frutos secos contribuye a reducir el colesterol LDL (colesterol "malo") sin afectar al colesterol HDL (colesterol "bueno"). En este sentido, los autores aconsejan que el consumo de frutos secos se utilice como "primera herramienta terapéutica" para bajar los niveles de colesterol malo y reducir así el riesgo cardiovascular.

"Los frutos secos son un componente principal de la dieta saludable dado su alto contenido en grasas insaturadas y fibra, que contribuyen a la reducción de colesterol, pero también en minerales, proteínas, vitaminas y otros antioxidantes, que hacen que estos alimentos sean realmente píldoras naturales de salud", asevera este experto.
Tomado de 20 minutos.es

martes 18 de mayo de 2010

Párroco que se desnudó en misa podrìa estar enfermo


La noticia de que este sacerdote se quedó en bañador y sandalias e intentó flagelarse en la eucaristía del pasado domingo dio "demasiados titulares", en opinión de muchos vecinos. "No tiene mayor importancia, al fin y al cabo sólo es algo que ha hecho un hombre enfermo", reflexiona Montse, de la panadería Can Nofre, que fue testigo de lo ocurrido.

"El día que se quedó en pantalones para flagelarse no había cenado ni desayunado. Se está abandonando. No tiene salud. Es una persona enferma, con depresión. El obispo debería jubilarlo para que descanse y lo cuiden las monjitas en una residencia", asegura esta panadera, que explica que la semana pasada estuvo dos días ingresado en un hospital y luego pidió el alta porque "dijo que Jesús se le había presentado".

Antoni Viñas (Girona, 1932) trabajó como misionero en Guatemala y quienes lo conocen dicen que vive su fe de un modo especial. "Está todo el día escribiendo, pero nunca había hecho algo así. El domingo dio muy mala imagen. Los feligreses murmuraban porque no les gustó lo que hizo, aunque es cierto que los que normalmente no van a misa y ese día estaban porque era fiesta fueron los que más se molestaron y se marcharon de la iglesia", critica Montse.

De la misma opinión es María Oliveras, que habitualmente ayuda al párroco con la lectura de las sagradas escrituras. "Tiene unas ideas que no son normales. Siempre ha tenido sus rarezas. Yo estaba el domingo y aquello no parecía una misa sino un espectáculo. Me quedé muy triste", recuerda esta feligresa de 77 años.
María, que confiesa no andar muy bien del oído, dice que, como no había entendido lo que decía el párroco, se quedó muy sorprendida cuando éste empezó a desnudarse. "Dicen que era un acto simbólico de arrepentimiento, pero a mí no me pareció normal. Pienso que necesita cuidados porque la cabeza no le debe de ir muy bien", explica.

Esta vecina, que ayuda al cura porque dice que "ya le cuesta moverse", pese a ser los dos coetáneos, afirma que la gente del pueblo quiere que venga otro sacerdote. "Un espectáculo así no te da ganas de volver a misa. El obispado debería hacer algo y al párroco le vendría bien que lo jubilaran", sostiene.
Tomado de 20 minutos.es

domingo 9 de mayo de 2010

Mujer de 17 años en cuerpo de bebe

Brooke, con 16 años, en brazos de su hermana pequeña, Carly, de 13.




La historia de Brooke Greenberg es de ésas que te hacen pestañear dos veces antes de creértelas. Una mujer de 17 años atrapada en el cuerpo de un bebé. Dientes de leche, siete kilos de peso y 75 cm de estatura. Los expertos estudian su caso para indagar en las claves genéticas del envejecimiento.

Ningún médico le pone nombre al trastorno que padece Brooke; su caso parece ser el único en el mundo. Su cuerpo lleva años creciendo a un ritmo muy lento, lo que provoca una apariencia y un comportamiento infantil con la edad real de una adolescente.

Como explica 'The Times', aunque por fuera no envejezca, su organismo sí va cumpliendo años y no son pocos los achaques que ha ido padeciendo con el paso del tiempo y que han puesto en riesgo su vida: "infartos cerebrales, espasmos, úlceras y dificultades respiratorias".

Estudiar su genoma
Los expertos creen que esta británica, que tiene hermanas que están creciendo a un ritmo 'normal', cuenta con una serie de déficits en los genes implicados en el envejecimiento. El interés en estudiar su genoma aumenta al pensar que, de identificar estas variaciones y cómo funcionan, se podría llegar a conocer algunas de las claves de la vejez o, en su defecto, de la eterna juventud.

La historia de Brooke Greenberg será protagonista de una conferencia en la Royal Society de Londres, donde expertos internacionales en envejecimiento debatirán sobre este tema.

Tal y como señala el citado diario inglés, son muchas las investigaciones realizadas para conocer los genes implicados en el envejecimiento y aprender a modificar su actuación.

"El trabajo comenzó con unos pequeños gusanos, conocidos como C elegans, que normalmente viven dos semanas. Realizando pequeños cambios en determinados genes, los investigadores han sido capaces de extender su pronóstico de vida hasta las diez semanas", apunta el artículo. Esta misma acción tuvo un efecto similar en ratones.

Esta clase de estudios, así como los realizados con familias tradicionalmente longevas, hacen sospechar que el envejecimiento está mediado por una cantidad moderada de genes. "Podríamos actuar sobre ellos con nuevas terapias que mejoren la calidad y la duración de la vida humana", afirman desde el rotativo.






tomado de El Mundo.es
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