sábado 21 de junio de 2008

Lo útil e inútil del cuerpo humano


Nacemos con ellos, pero casi nadie sabe para que están ahí. O si no, atrévase a responder: ¿Para qué sirve el dedo más pequeño del pie? ¿y las muelas del juicio? ¿perdemos alguna función cuando nos extirpan el apéndice?
Algunos de esos tejidos y estructuras son vestigios de la evolución humana, el recuerdo de aquellos primates y animales invertebrados que fuimos hace millones de años.
Todo lo que deja de tener una utilidad deja de funcionar, pero no desaparece. Por eso mantenemos órganos vestigiales, como las muelas del juicio o el coxis, anclados a nuestro cuerpo.
«No existe un diseño de la evolución; en realidad es una chapuza que va dejando residuos. Lo que deja de tener una función no desaparece. Permanecerá mientras tenga un carácter neutro y no moleste», explica Jaume Bertranpetit, director del ICREA, el Instituto Catalán de Investigación y un experto en evolución humana.
Los órganos vestigiales permanecen minimizados, sin una función aparente. O, al menos, eso parece. Sepa qué hacen por nosotros cada una de estas estructuras, de apariencia tan insignificante.
tomado de ABC.es
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